Un iPad en mis manos: Primeras impresiones

Curiosa sensación la de tener un iPad en las manos. Es como si de repente uno de esos juguetitos que vemos en las películas de Hollywood hubiera salido del celuloide. Nada más empezar a usarlo te das cuenta de lo quería decir Steve Jobs cuando dijo que es muy “emotivo” utilizar un iPad. En realidad es algo parecido a lo que pasa con el iPhone, si has tenido alguna vez uno ya no puedes dejarlo, porque no hay nada que te de la misma sensación (aunque tenga mejores características o funciones, véase el caso del Nexus).

Respecto al peso, yo no lo he visto un problema. Es verdad que se agradecería un peso ligeramente inferior, pero es muy comodo y sobretodo el tamaño es perfecto. Claro está que lo mejor de todo es la fluidez con la que funciona y lo bien que se controla. Es una delicia navegar por Internet con él, y por primera vez creo que Internet se abrirá realmente para todo el mundo porque hasta mi padre (con algo más de 70 años) sabrá utilizarlo sin problemas.
Además, sostener las páginas webs como si de un libro se tratara es una sensación indescriptible. Es como viajar al futuro y al pasado a la vez. Es como si de repente todo se volviera más natural, y en cierta forma, es como siempre debería haber sido. Eso si, el iPad tiene una pega muy grande, cuando he dejado de usarlo para escribir estas líneas me ha invadido una terrible sensación de depresión, no quiero más ordenadores: quiero iPads más grandes :(
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